DAR PARA RECIBIR

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Si queremos felicidad, debemos darle felicidad a otros; si queremoss amor, aprendamos a amar a los demás; si queremos atención y aprecio, aprendamos a dar atención y aprecio; si queremos abundancia material, ayudemos a otros a tener abundancia.  De hecho, la manera más fácil de obtener lo que queremos es ayudando a otros a obtener lo que quieren… Este es el secreto para que logremos el amor y la felicidad.
Este es el principio que opera para individuos, corporaciones, sociedades y naciones.   Si queremos ser bendecidos con todas las cosas buenas en la vida, aprendamos a bendecir silenciosamente a todos con las cosas buenas en la vida.  Hasta cuando pensamos en dar, bendecir, o una simple oración, tiene el poder de influir a los demás. Porque el pensamiento tiene el poder de transformación.
Cuando aprendemos a dar aquello que buscamos, activamos y montamos la coreografía de la danza con movimientos exquisitos, energéticos y vitales que constituyen el eterno palpitar de la vida.   La mejor manera de poner en operación la ley del dar y poner todo el proceso en circulación, es tomar la decisión de que en cualquier momento que tengamos contacto con otra persona le daremos algo.   No tiene que ser algo material; puede ser una flor, un cumplido o una oración; de hecho, las formas más poderosas de dar no son materiales.
Los regalos de cuidados, atención, afecto, aprecio y amor son algunos de los regalos más preciosos que podemos dar; y no cuestan nada.  Cuando conocemos a alguien, podemos silenciosamente enviarle una bendición, deseándole felicidad, alegría y dicha.   Esta es una manera silenciosa da dar; y es muy poderosa.
Podríamos decir:  “¿Cómo puedo darles a otros en este momento cuando no tengo suficiente para mi”?  Podemos llevar una flor.   Podemos llevar una tarjeta que diga algo sobre los sentimientos que se tiene por esa persona a la que estamos visitando.   Podemos llevarle un cumplido…  Podemos llevarle una oración.
Tomemos la decisión de dar a dondequiera que vayamos, a quien sea que visitemos o veamos.   Siempre y cuando estemos dando, estaremos recibiendo…   Entre más damos, adquiriremos más confianza en los efectos milagrosos de esta ley. y, al recibir más, nuestra habilidad de dar más también aumentará.

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

Claudio Valerio

®. Valerius

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