LOS MIEDOS Y NUESTROS FANTASMAS

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La frase del Evangelio de cuando dice que los discípulos se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma”.
Tenerlo tan cerca. Y sin embargo asustarse, gritar de miedo. Y claro el miedo cuando se apodera de nuestra fantasía y de nuestro corazón termina viendo en los demás fantasmas.
Por algo el mismo Jesús les dice que “no tengan miedo”, porque mientras su corazón esté lleno de miedo su fantasía va poblar su mente de fantasmas.
El miedo crea fantasmas frente a la vida.
El miedo crea fantasmas frente al futuro.
El miedo crea fantasmas frente al matrimonio.
El miedo crea fantasmas frente a la vocación a la que Dios nos llama.
El miedo crea fantasmas frente al ideal de santidad.
El miedo crea fantasmas frente a los retos y desafíos del mañana.
El miedo crea fantasmas frente a las personas que nos rodean.
Nos impide verlas como personas, verlas como amigos y las deforma como una especie de enemigos de los que tenemos que estar prevenidos.
Porque el miedo, nos paraliza:
Paraliza nuestras ilusiones y nuestros sueños.
Paraliza nuestras voluntades.
Paraliza nuestras posibilidades.
Paraliza nuestras relaciones con Dios y con los demás.
No tenemos miedo a nosotros mismos y tenemos miedo a los otros.
Hace unos días escuchaba una mesa redonda en la TV. Y un especialista en la lectura de las políticas de los pueblos, comentaba el grave problema que existe entre nosotros: “existe una gran desconfianza entre unos y otros, no nos creemos los unos a los otros, y así es imposible hacer política de largo plazo”.
Me gustó la anécdota de Paulo Coelho, cuando comentando una experiencia suya dice que estaban almorzando juntos él, un sacerdote católico y un joven musulmán, el cual por estar en los días del ayuno prescrito por el Corazón, apenas comía nada. Al final, alguien comentó: “¡Mira que son fanáticos estos musulmanes! ¡Menos mal que no tenemos nada que ver con ellos!. Inmediatamente el sacerdote católico respondió: “Sí tenemos. El se esfuerza por servir a Dios tanto como lo hago yo. Simplemente observamos leyes diferentes”. Y añadió:

Es una pena que las personas solo vean las diferencias que les separan. Si mirasen con más amor, verían lo que tienen en común unos y otros, y se resolvería la mitad de los problemas del mundo”.

– Los fantasmas acerca de Dios
Con frecuencia deformamos la imagen de Dios viéndolo como el fantasma a quien es preciso tenerle miedo.
Con frecuencia deformamos el rostro de Dios viéndolo como el fantasma que se dedica a coartar nuestra libertad prohibiéndolo todo.
Con frecuencia deformamos el rostro de Dios viéndolo como el fantasma que con su poder nos aplasta.
-Los fantasmas del matrimonio
Tampoco el matrimonio está exento de fantasmas.
El fantasma de la duda del uno y del otro.
El fantasma de la duda que no cree en la fidelidad del otro/a.
El fantasma del miedo a lo definitivo.
El fantasma del miedo a perdonar.
Jesús le dice, “¡Animo, que soy yo!”

Dios nos dice: “¡Animo, que soy yo que te amo!” “¡Animo, que soy yo que te perdono!”

Y la gente nos dice: “¡Animo, que soy yo, alguien como tú!”
Y la gente nos dice: “¡Animo, que soy yo, que quiere ser tu amigo y hermano!”
Y la gente nos dice: “¡Animo, que soy yo, alguien que también tiene que luchar en la vida!”
Y la gente nos dice: “¡Animo, que soy yo, que también te veo como un fantasma y pierdo la oportunidad de verte como eres, mejor de lo que yo he estado pensando!”
Y la gente nos dice: “¡No nos tengamos miedo, confiemos más los unos en los otros, incluso con todas nuestras debilidades!”
Y la gente nos dice: “¡No tengamos miedo, hay un camino donde todos podamos conocernos y entendernos: es el amor!”
¡Qué bueno sería que se calmasen las pasiones de nuestros corazones y todos pudiéramos gritarnos los unos a los otros: “Realmente tú eres mi hermano, juntos caminemos como testigos de la mutua comprensión y del amor”.
 

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

Claudio Valerio

®. Valerius

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