HAGAMOS LIO

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Nos preguntamos muchas veces por qué avanzan los cultos no católicos y las sectas, pero no hallamos una respuesta o bien, no hacemos nada para contrarrestarlos. No se trata de atacar a ningún culto, sino de no perder a bautizados católicos por la ineficiencia de nuestros gestos.

Tal vez sea porque el católico no encuentre al sacerdote o diácono en un momento de angustia o desesperación, porque no halla  respuestas escuchando el Evangelio y no sabe que un sacerdote puede ayudarlo con el mismo Evangelio y su experiencia.

Si bien es cierto que no poseemos en Argentina muchos diarios y canales de TV, los existentes (ejemplo Radio María Argentina, Canal 21) no cuentan todavía con la suficiente difusión. Hace bastante tiempo atrás existía el semanario ESQUIU, dirigido por el Pbro. Agustín Luchía Puig, donde se conocían temas relevantes de las comunidades y de la Iglesia.

Tampoco salimos a las calles “de dos en dos”, parafraseando el mensaje de Jesús, porque consideramos que la fe trasciende a través de nuestro propio ejemplo de vida. No salimos a pararnos frente a un micrófono en una plaza como si estuviésemos “vendiendo” a Dios en un mercado público.

La mala prensa que a veces sufrimos los católicos, debido a algunos pastores o laicos que se salen del camino que eligieron, son la mejor presa del periodismo sensacionalista que no desaprovechará oportunidades para destrozar nuestra religión.

Ante esto, es necesario contraponer una imagen y hechos donde nuestra Iglesia, a través de sus Instituciones se haga presente. Dar a conocer el mensaje de nuestros Pastores en cada momento que vivimos en nuestra sociedad, sin importar a quien le moleste, porque el Evangelio sigue siendo el mismo.

Debemos ser verdaderos apóstoles, o al menos, intentarlo siempre. Debemos apoyar y difundir el trabajo en barrios, hospitales, asilos, etc., para que muchos otros hermanos sientan que pueden ser útiles de algún modo. Esto no solo servirá para informar y catequizar, sino para afirmar la fe de muchas personas.

No es necesario regalar libritos ni folletos, sino llegar a quien necesita ayuda, al que está desorientado, solo, triste, sin esperanza. La falta de sacerdotes para esta tarea y de ministros, da lugar al avance de sectas y cultos que minan la mente de muchas personas, que son convertidas en fanáticos y que hasta pierden sus bienes por mantener el culto. La fe y la esperanza deben ser gratuitas, como el amor y la caridad, y debemos hacerlo saber. También los pastores deben bajar del púlpito o de su “jerarquía”, usar un jean y ser parte de los fieles, porque la fe crece cuando el que está por encima de todos, es capaz de lavar los pies de todos.

La Iglesia no está en el templo, está en cada uno de nosotros. Hay que realizar campañas, a través de las organizaciones para mantener vivo el espíritu de hermandad y solidaridad cristianas.

Si nos concentramos en la parábola del sembrador, podremos observar el fenómeno de la fe a través del ejemplo de la naturaleza. Una pequeña semilla, que al germinar y crecer, sirve de cobijo para las aves y de sombra para el abrumador calor. Nosotros nacemos vírgenes, sin creencias, pero por medio del bautismo, nuestros padres nos transmiten esa semilla, la riegan, cuidan de nuestras hojas y ramas hasta que nos valemos por nosotros mismos y podemos elegir. Muchas veces descuidamos esa semilla y la fe se marchita o muere. Es allí donde estamos fallando, en la detección del deterioro de la fe, tanto en nosotros como en nuestro prójimo que necesita auxilio espiritual.

Entonces, ¿por qué no oramos “pidan al dueño del viñedo que mande más obreros a la mies”? ¿Estamos pidiendo más cristianos comprometidos con Cristo y nuestros hermanos? El trabajo de las sectas y cultos se enfoca en cubrir los huecos que dejamos los católicos.

Si unos pocos Apóstoles fueron capaces de llevar el mensaje del Evangelio a todos los rincones del mundo, ¿cómo puede ser que existiendo tanta tecnología a disposición, las sectas y cultos sigan captando fanáticos y permanezcamos tan indiferentes?

El llamado del Papa Francisco es para todos: obispos, curas, religiosas, laicos… Salir de los templos, “hacer lío”, buscar a los hermanos en las periferias existenciales para llevarles la alegría del Evangelio.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.

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Claudio Valerio

®. Valerius

“Mientras conserves la alegría,

te alejarás del pecado”

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