NO DRAMATICEMOS LAS COSA

Gracias Dios

En los ejercicios espirituales de San Ignacio de Loyola hay una meditación sobre las dos banderas. Es una invitación a descubrir que podemos correr nuestra carrera tomando la bandera del bien, como también podemos tomar otra bandera: la del mal, la del descreimiento, la de la mediocridad, la del egoísmo, la de la vanidad. Permanentemente  se nos pone adelante esa posibilidad de elegir, y cada día volvemos a elegir.
Hay elecciones muy pequeñas, que parecen poco importantes, pero puede suceder que una pequeña elección comience a inclinarnos poco a poco hacia el camino del egoísmo, de la vanidad, del vacío. Las pequeñas elecciones nos van construyendo y van preparando las grandes elecciones.
Constantemente elegimos entre pensar en nosotros mismos o pensar también en los demás, elegimos entre la generosidad y el egoísmo, elegimos entre la fe y la indiferencia.
.. ¿Cuál es la bandera que estamos eligiendo hoy? ¿Cuál es la bandera que tenemos en la mano?.
Dramatizamos situaciones, y hay veces que por ello justificamos nuestro proceder. Es una locura llorar por cosas que hoy son y mañana no serán. Son muchos los que viven absolutizando cada uno de los disgustos que sobrevienen, y su existencia suele transformarse en un infierno. Si, en cada episodio por el que tanto se sufre, uno se despertara y tomara conciencia de que eso que  resulta tan espantoso no es más que una insignificancia en el transcurso de la existencia, ¡cuántas angustias de nuestra vida se reducirían a su mínima expresión.
Hay tres palabras transmitidas por los sabios, que pueden aligerar el peso de la vida y proporcionarnos esa ecuanimidad notable que poseen ciertas personas. Ante desgracias y angustias, adversidades y lágrimas, se deben repetir estas tres palabras, “también esto pasará”, que nos ayudarán a desdramatizar lo sucedido y darle su exacta dimensión.
¿Cuántas veces hemos tenido la experiencia de que no existe otra realidad que la preocupación que hoy nos perturba; y nos parece que se prolongará sin límites… Pero basta que pongamos un poco de distancia de lo vivido, una semana o un mes, para que podamos percibir con claridad que aquello tan tremendo no era más que un suceso sin trascendencia en nuestra vida.

Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires) recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
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Claudio Valerio

®. Valerius

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